La Pequeña ciudad de P.

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lunes, 23 de noviembre de 2015

Money, money Wagner

Money, so they say 
Is the root of all evil today

Sí, Roger "ironic" Waters, pretendía reflejar en esta canción de Pink Floyd una visión socialista sobre el dinero, el mal de papel que corrompe al individuo. Dinero, Ay, dinero, dinero, dinero dinero vil metal... le cantaba Serrat, y así innumerables artistas le han dedicado alguna de sus letras a este invento de "curso legal" con y por el que se cometen las más absolutas barbaridades. Qué les voy a contar....

Pero en medio de toda esta troupe vocálica ha de mencionarse a otro artista, de otra disciplina, alguien que ha sabido hacer 
arte con el dinero- y no me refiero a un genio de galerista o coleccionista que haya sido capaz de aglutinar entre sus bienes algunas de las mejores obras de la historia, no-. Se llama Mark Wagner, es un pedazo de artista, o un artista que compone su obra a partir de pedazos de dinero ¡Sí, pedazos! pedacitos, trocitos, hebras de dólares con los que hace unos collages extragalácticos. No sabría definirlo de otra manera, discúlpenme y den la bienvenida al genio de los billetes, el artista de Brooklyn Mark Wagner.

Mark Wagner. Detalle de Autorretrato.

Wagner compone sus trabajos a partir de billetes de un dólar, algo que para él es “el más omnipresente trozo de papel en Estados Unidos”. A partir de ahí, cuter en mano empieza a diseccionar al admirado Mr. Washington: extrae las filigranas, las letras, los números de serie... y con todas esas piezas crea retratos, animales, nuevas e hilarantes situaciones cuyo protagonista principal es el primer presidente de los Estados Unidos de América, vamos, que una vez que lo saca del billete lo pone a merced del pueblo transformándolo en un aplicado manostijeras, pasto de una bestia con cuerpo de osito, en fin, véanlo con sus propios ojos.

Mark Wagner. The Way of the Dinosaur

Mark Wagner. The Riddle of the Sphinx

Mark Wagner. Animal Spirit: The Greater Bear, 2015

A esta que escribe, el "tazón de cereales washington" y la bestia que va a zampárselos la dejó boquiabierta ¿qué les parece a ustedes? es espectacular. Con todos esos miles de trocitos de billete que recorta, Wagner imita diferentes texturas y nos hace ver sus ilustraciones a modo de tapices, pinturas, grabados o mosaicos. Es desconcertante, ya que algo tan familiar como un billete que acostumbramos a ver y tocar múltiples veces al día, se convierte en algo ajeno a nuestra vista, ya que no acostumbramos a ver todos esos elementos ordenados de esta manera que nos presenta Wagner. Reconocemos el verde, la cara de Washington, los números, ¿pero qué ha pasado con ellos?

Para algunos, la osadía de Mark Wagner no tiene limite, etiquetan su arte de obsceno, mientras otros como la curadora del Guggenheim de N.Y. dice de su trabajo que es "ingenioso y complejo en sus detalles", comparándolo con artistas como Ed Ruscha, ya que ambos adaptan recursos ya existentes para crear de forma única atractivas obras de arte.

Mark Wagner. Fortune's Daughter/ Midas

Mark Wagner. Three seasons

Mark Wagner. American Neoclassic, 2009



Personalmente, también me parece obsceno, pero no por recortar billetes, sino por el derroche de arte haciendo collage. Es apabullante cómo consigue generar todas estas nuevas imágenes a partir de las texturas de un billete, y como ven, pone su técnica al servicio de todo: la edición, el arte, la narración oral o conceptos de la flora y la fauna. Es simplemente increíble, nunca hubiese imaginado ver al matrimonio de American gothic de esta forma, espectacular. ¡Fíjese cómo lo hace!

Sus collages hablan a los roles culturales, económicos y políticos de la sociedad contemporánea. Mark Wagner transforma el icono del capitalismo en polaroids de la historia de la historia de América, la mitología o el arte. Si el dinero es simplemente material con el que crear, ¿por qué no ir más allá? no limitarse sólo al collage, sino también dar vida a objetos cotidianos cuyo valor es completamente antagónico con la cantidad de billetes que lo componen, y hablo de cosas tan ordinarias como un cepillo...


Mark Wagner. Very Expensive Push Broom. Edition of Nine

No se vayan, aún hay más, fíjense en qué tipo más divertido es Washington en esta colección de juguetes de madera titulada "Guys". Nunca hubiesen imaginado que Mr. George tuviera tantas ganas de jugar. No se lo pierdan.

Mark Wagner. Guys

Mark Wagner. Guys

¡Money, money, money! pero que sea del de Wagner, un dinero que poco tiene que ver con esos pedazos de papel con los que a los hombre les encanta arruinarse la vida. Díganme que siguen impresionados, porque se pueden hacer muchas cosas con dinero, pero ¿a que jamás pasó por sus cabezas romperlo? pues aquí tienen una prueba de que otro mundo es posible.


Más W&W (Wagner y Washington):


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Ala Rota XIV

La literatura, como la vida, ha dado a los lectores grandes historias de hermanos. ¡Qué sé yo!, a bote pronto se agolpan en mi cabeza personajes literarios (de hermanos en la ficción) como Holden y Phoebe de El guardián entre el centeno; los hermanos Collyer, Homer y Langley, a los que Doctorow hizo célebres por su "trastorno por acumulación"- lo siento, pero he de hacer un inciso: ¿conocen ustedes la costumbre del padre, Herman Collyer? cada día acudía a su trabajo con una piragua invertida sobre su cabeza; sencillamente único, nadie le paraba ni le daba la tabarra. Sin duda un héroe olvidado; también recuerdo a Irene y su hermano, de Casa tomada, ella y él, el narrador del que nunca Cortázar quiso dar nombre, etc.

La LIJ también cuenta en su haber con mil historias cuyos protagonistas son hermanos. Desde antiguo conocemos a los archimachacados Hansel y Gretel (doble o nada, escritos por otros hermanos, los Grimm); los temidos hermanos alemanes Max y Moritz (Zipi y Zape para España gracias a Josep Escobar) y ya de la última década otra pareja completamente descompasada e ilustrada: Juan y Tolola, o mejor dicho Tolola y Juan de Lauren Child, y si pongo a Tolola por delante es porque ella ha de estar siempre al frente de cualquier cosa y liándola... en fin, numerosos hermanos, unidos por un vínculo fuerte e inquebrantable.

Todos estos ejemplos de la literatura nos recuerdan que las relaciones entre hermanos no son siempre las deseadas. La naturaleza no es siempre equitativa con ambos, en ocasiones y no pocas, las diferencias entre ellos son tan importantes que no hace más que alejarlos, tanto, que nadie diría que procedan del mismo vientre (¿conocen ustedes a Adelia Zeidler? si la respuesta es no, busquen y entenderán qué es lo que trato de explicarles)

Esta tarde hablaremos de hermanos, pero no de hermanos de ficción, ni siquiera de autores que han escrito con sus hermanos, no. Hablaremos de "hermanos de edición" o cómo dos libros procedentes de un mismo vientre, poco o nada tienen que ver el uno con el otro. Lo haremos mientras recorremos las páginas de un mismo libro publicado por dos editoras distintas. Con el paso de las páginas sacarán sus propias conclusiones de cómo influye el estilo de cada editor: diseño editorial, selección de fuentes tipográficas, selección de papel, encuadernación, etc, en que un determinado proyecto editorial termine por convertirse en el libro que en su momento concibió el ilustrador. Aclarados pues todos los puntos, dispónganse a adentrarse en esta gran aventura alfabética con la que pase lo que pase, les aseguro una vuelta al mundo. Allá vamos.


ABC Étnico (Amanuta)/ ABC des peuples (Memo). Ilustración de Liuna Virardi 

ABC des peuples (Memo). Ilustración de Liuna Virardi 

ABC des peuples (Memo). Ilustración de Liuna Virardi 

ABC Étnico (Amanuta). Ilustración de Liuna Virardi 

ABC Étnico (Amanuta). Ilustración de Liuna Virardi 

¿Qué les parecen los retratos de nuestros hermanos de edición? ¿Dirían ustedes que estamos ante el mismo libro? ya se han preguntado ¿en qué se parecen? A primera vista, la elección de los colores, la ilustración de la cubierta y la tipografía nos hablan de dos libros bien distintos- el primero tiene un formato 18x25 cm y el segundo 14x20 cm-. Pero además del aspecto físico- siempre hay un ratón alto y un ratón bajo que diría Lobel- solo con ver la cubierta ¿serían capaces de definir el tipo de lector al que va dirigido cada uno de estos ejemplares? Tal vez sea demasiado prematuro, entremos y descubramos de qué está hecha esa tripa.

Esta primera serie de imágenes corresponden a la edición francesa del abecedario, publicada por Memo.


ABC des peuples. Liuna Virardi. Nantes: Memo, 2015


ABC des peuples. Liuna Virardi. Nantes: Memo, 2015


Para que vayan entendiendo, el abecedario étnico que propone la ilustradora Liuna Virardi está creado a partir de formas sencillas (la técnica de creación fueron sencillos patrones impresos con tampones de caucho y tres tintas), que combinadas dan lugar a 27 etnias diferentes (26 para Francia que no tienen Ñ y se pierden a los fabulosos ñoquis, grupo étnico procedente del mapa de la imaginación de la ilustradora), cada una con sus peculiaridades, ornamentos y características-.Todas estas formas son parte de la ilustración de las guardas y cada una de las etnias es localizada en un mapa situado al final del libro. A continuación las muestras de las dos ediciones.

ABC des peuples. Liuna Virardi. Nantes: Memo, 2015


ABC des peuples. Liuna Virardi. Nantes: Memo, 2015

ABC Étnico. Luna Virardi. Santiago de Chile: Amanuta, 2015

ABC Étnico. Luna Virardi. Santiago de Chile: Amanuta, 2015

En el cuerpo de ambos libros se alternan las páginas de la siguiente manera: la izquierda corresponde al texto explicativo de la letra de cada etnia y la derecha es para la ilustración de cada uno de los rostros étnicos. Por último, añadir que ambos libros contienen una pequeña sugerencia participativa en la que los lectores han de crear sus propios pueblos tomando como base los elementos con los que la ilustradora llevó a cabo el proyecto.

Todo esto es común en ambas ediciones, pero volviendo a las primeras impresiones ¿cómo se resuelve el asunto tipográfico en ambos libros? veíamos que mientras que en la edición francesa la fuente empleada es una Base 12 Serif? (esto me lo ha sugerido "mi siempre inspirado inspirador"
), la chilena utiliza lettering- una fuente creada a partir de la caligrafía de la autora-. Fíjense ahora entre la imagen de descripción de los Quechua, y la serie de imágenes correspondientes a la edición chilena.

ABC des peuples. Liuna Virardi. Nantes: Memo, 2015

ABC Étnico. Luna Virardi. Santiago de Chile: Amanuta, 2015

ABC Étnico. Luna Virardi. Santiago de Chile: Amanuta, 2015

Tipografía Ethnic ABC, creada a partir de la caligrafía de Liuna Virardi y digitalizada por Philippe Petitpas para Amanuta

¿Cómo lo ven? o mejor dicho ¿cómo lo leen? Es impepinable que para poder leer es necesario reconocer las letras ¿son capaces de leer estos últimos textos de manera fluida? Gerard Unger, diseñador y tipógrafo de los Países Bajos, habla en su libro ¿Qué ocurre mientras lees? sobre la creación de hábitos, dice lo siguiente:

"La creación de hábitos, de patrones de conducta, es una característica fundamental de los seres humanos. El hábito ofrece comodidad y seguridad durante la lectura: actuar siempre de la misma manera, de modo que pensar sea innecesario, permite centrarse en el contenido. Eso se logra cuando puedes confiar en las letras y en la tipografía, cuando tus expectativas se ven satisfechas y los ojos y el cerebro trabajan sin oposición."

Díganme lectores ¿qué texto les ha resultado más sencillo de leer, el de los Quechua o el de los Ñoquis? el primero ¿verdad? ¿por qué?, porque la editora francesa ha hecho una buena elección tipográfica. Dice David Ogilvy que una buena tipografía le ayuda a la gente a leer; una mala tipografía le impide hacerlo, y aquí reside una de las diferencias fundamentales entre ambas ediciones.

Algunos de los factores que mejoran la legibilidad, y es algo a lo que un editor ha de prestar mayor atención si el lector final del libro es un niño, son: el estilo, el trazo fino o grueso y tamaño; la extensión de la línea; el espaciado entre letras- kerning-, espaciado entre palabras, líneas o párrafos etc. En la edición chilena todo esto se ha diluido con la creación de una fuente que carece de buena parte de estas recomendaciones. Es cierto que en la actualidad y gracias al desarrollo tecnológico cualquier diseñador puede acabar haciendo y distribuyendo sus propias fuentes, pero esto tiene como consecuencia que constantemente veamos sobre papel o pantalla diseños malos e inútiles en lo que a legibilidad se refiere. No todo vale; desarrollar una fuente requiere manejar infinitud de detalles, una tarea compleja incluso para tipógrafos experimentados, que pueden tardar años en finalizar un proyecto (Andreu Balius y Trochut nieto tardaron dos años en digitalizar la Súper Veloz del abuelo Joan Trochut).

Además de la tipografía, la edición francesa ha homogeneizado todos los elementos de la página de texto con dos únicas tintas: titular y texto en negro y los detalles en rojo (letras capitales correspondientes a cada etnia y zonas geográficas a las que pertenece); no sucede así en la edición chilena, ya que el nombre de la tribu varía en función de los colores usados para la ilustración. La sistematización del color y la composición de la caja de texto de la edición francesa es mucho más clara e intuitiva para el lector: bandera a la izquierda, título en negrita, subtítulo rojo en versalitas e índice alfabético con la letra de mayor tamaño colocada en el margen inferior izquierdo. Por tanto y después de todas estas anotaciones, en lo que a elección tipográfica y legibilidad se refiere ¿tenemos una clara disparidad entre hermanos, no?


Otros detalles como la elección del papel y el proceso de impresión aumentan si cabe la distancia entre ambas ediciones. Como ven en las fotos superiores el ejemplar francés está impreso en tintas directas mientras que el chileno es una cuatricomía; un papel offset de 100-120 g poco puede hacer frente la cartulina de 180 de la edición francesa, y algo más, el tacto de las tapas da la estocada final a la edición sudamericana...nada que ver el plastificado con la textura del papel con el que se ha encuadernado la gala.

ABC Étnico (Amanuta)/ ABC des peuples (Memo). Ilustración de Liuna Virardi 

Permítanme que repita imagen para no marcharme sin hablar de la cubierta y solo por la cubierta ¿a qué nicho de lectores dirían ustedes qué van dirigidas ambas ediciones? Creo que pensando en los lectores infantiles la elección es más acertada en el caso de la edición francesa: por el fondo blanco, por el que la ilustración respira y se expande hacia la contra dando textura y color al lomo; aquí se ha tomado para la ilustración de la cubierta un detalle de una de las etnias que aparecen en el abecedario. Es una imagen sugerente y atractiva, que no dice nada de manera explícita pero resulta golosa para cualquier pequeño lector


Por su parte, la edición de Amanuta, pasa del rojo intenso de cubierta y contra a un amarillo mostaza en el lomo, usa dos de los colores de la idea original del proyecto, pero esos tonos tan altos y todos los elementos de la composición de las etnias arrojados sin más sobre el espacio de la cubierta ¿qué tratan de sugerirnos? ¿qué nos cuentan?. Por cierto, ¿les he hablado ya de mi fobia a los lomos de color como elemento de diseño editorial? sí, esa idea trasnochada de poner el lomo en otro color porque así se distingue en la estantería? pues ahora ya la conocen.

No hemos llegado al final del libro y observamos un nuevo abismo en el estilo de composición, fíjense en la diferencia de los textos de la contra: una invita a abrirlo con las palabras adecuadas y justas mientras la otra destripa el contenido del libro; no habrá sorpresa al abrirlo. Una, integra elementos gráficos ajenos a la ilustración sin apenas generar ruido mientras la otra lo añade sin más, dándole una importancia que no se merece (y hablo del código de barras sobre fondo amarillo). En resumidas cuentas y tras comenzar a sufrir cierto agotamiento les pregunto ¿creen pues que ambos hermanos hayan salido del mismo vientre ?


ABC des peuples. Liuna Virardi. Nantes: Memo, 2015

ABC Étnico. Luna Virardi. Santiago de Chile: Amanuta, 2015

Tal vez hayamos incidido demasiado en términos como "legibilidad", pero es un asunto serio cuando hablamos de que estos libros están pensados para pequeños lectores. Volviendo a Salinger, él decía "los niños nunca hablan con los adultos de lo que verdaderamente les importa" y eso es tan cierto como que después del día llega la noche; traducido a nuestro post viene a decir que un lector infantil nunca se pondrá delante de un editor y le dirá que el libro está mal editado porque a las ilustraciones les falta sangre, porque el cuerpo de la fuente es muy pequeño.... el editor no puede saber de boca de un lector infantil si lo hizo mal, pero sabrá con seguridad que lo hizo bien cuando vea su libro en las bibliotecas, cuando los narradores lo lleven en su maleta de cuentos, cuando le toque reimprimir una y otra vez un título y el autor del libro disfrute a perpetuidad de unas vacaciones evocadoras en Phi Phi Island.

Para finalizar el análisis y tratando otro concepto de total relevancia en los libros, nos fijaremos en la "usabilidad". Sí, lo sé, hay defensores y detractores de los libros plastificados- si un un editor plastifica las cubiertas de los libros no creo que sea porque le apasione el brillo sino más bien por el tema del deterioro a lo largo de su viaje distribuidora-librería-devolución y así sucesivamente hasta acabar completamente malogrados. Por otra parte, la ilustradora da al lector la oportunidad de crear su propia etnia a partir de los elementos que ella emplea en la construcción del libro. Mientras Memo utiliza una doble página explicativa en la que invita al lector, la edición chilena ha encartado una separata en papel muy fino y de pequeñas dimensiones- imagínense el diminuto tamaño de las formas a recortar para que el lector cree los nuevos pueblos. Pero claro, eso solo puede hacerse una vez ¿no? y otra cosa, el tamaño de las piezas es ínfimo para ser manipulado, otro detalle a tener en cuenta cuando se trabaja con pequeños.


ABC Étnico. Luna Virardi. Santiago de Chile: Amanuta, 2015

ABC des peuples. Liuna Virardi. Nantes: Memo, 2015

En resumen, hemos hablado de dos maneras de editar que hacen de un mismo proyecto ilustrado dos publicaciones que poco o nada tienen que ver, pero que en cualquier caso no hubieran sido posibles si el proyecto no mereciera la pena, y como ven, no es el caso.

El abecedario étnico o ABC de los pueblos es un proyecto de ilustración con el que Liuna Virardi fue seleccionada como finalista para la exposición de ilustradores de la Feria de Bolonia del pasado año. Según explica la autora boloñesa, todas las etnias recogidas en el libro han sido ilustradas con los mismos patrones para transmitir a los lectores un mensaje de vital importancia: los seres humanos, a pesar de nuestras diferencias, somos todos iguales, y el ABC Étnico/ ABC des peuples simplemente pretende reforzar la idea de igualdad y tolerancia entre los seres humanos, al tiempo que llama a valorar y salvaguardar las etnias que habitan el planeta.

Antes del ABC y con su primera publicación, La chinche della nona Ida, un exquisito recetario de cocina italiana con el que la conocimos en la Pequeña Ciudad, Liuna Virardi consiguió el premio Gourmand World Cookbook Award por el mejor libro de cocina italiana publicado en España.

Estudió diseño en la ISIA de Urbino y remató su formación en la Massana de Barcelona. A Liuna le encanta estampar y así nos lo ha demostrado con sus tampones en ambas ocasiones. El caucho y la tinta son dos de sus aliados a la hora de ilustrar y esperamos que pronto vuelvan juntos a la carga con proyectos tan atractivos como el que ha ocupado el post de hoy. Entretanto no pierdan de vista su cover de Pippi Langstrump, sus sardinas lisboetas o la serie de retratos de los habitantes de Toulouse mientras van en metro... un derroche, ya se lo adelanto.


Así que autores y lectores, recuerden aquello que decía el refrán: Ten hijos trece, y ninguno se parece. Cosas de la vida, del mundo editorial y por supuesto, cosas del Ala Rota, sección que es posible que estuvieran echando de menos. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

La ciudad de Sutnar

Algunos vinimos en ciudades. Otros, más afortunados, viven en el campo, en la montaña; los requeteafortunados viven junto al mar. El destino, el trabajo, los estudios, incluso el amor, son algunos de los motivos por los que acabamos viviendo aquí o allí.

En ocasiones los que viven en el campo sueñan con ir a la ciudad y últimamente son más los que desean el movimiento contrario: gente de ciudad que sueña con irse a vivir al campo, olvidadndo las prisas de la urbe, la contaminación, el stres, etc. Pero, ¿imaginan una ciudad libre de todos estos inconvenientes? una ciudad moderna, limpia, sostenible y además bonita, vamos, una ciudad a su medida ¿son capaces? Pues eso que está ahora mismo en sus cabezas no es un anhelo, sino un invento de los años 40 y además un juguete ¿cómo se quedan? pues sí amigos, una ciudad para construir a gusto de cada uno gracias al diseño y la arquitectura de uno de los diseñadores checos más importante de las vanguardias: Ladislav Sutar ¿quieren conocer su proyecto?


Built the town, Ladislav Sutnar

Built the town, Ladislav Sutnar

Built the town fue un proyecto de construcción con bloques para niños que el diseñador checo desarrolló en su exilio estadounidense en la década de los 40. A partir de estos planos, piezas de madera y unos prototipos desarrollados en 1941, Miroslav Sutnar puso en marcha un kit de construcción para niños que representaba las metrópolis del XX por medio de formas sencillas y colores básicos. Para él, el proyecto era una semilla de futuro, un modelo de convivencia y avance sostenible conn el que jugarían todos los niños, pero la guerra y sobre todo la falta de financiación enseguida agotaron la motivación y los buenos deseos del diseñador de Checoslovaquia. Con un diseño geométrico, simple, con colores básicos, líneas y bloques de madera repetidos, Sutnar construye una ciudad modular propia de una infraestructura industrial, pensado para las nuevas generaciones de la sociedad industrial. Su sencillez, a pesar de los años y de no haber cumplido el propósito del diseñador, hace a estos juguetes tan atractivo para los espectadores contemporáneos como para los niños de los 60. A continuación, algunas imágenes de los prototipos.

Built the town, Ladislav Sutnar

Built the town, Ladislav Sutnar

Built the town, Ladislav Sutnar


En los años anteriores al desarrollo de Built the town, Miroslav Sutnar trabajaba sin descanso en Checoslovaquia diseñando muebles, ropa de niños, cubiertas de libros, carteles, ... todo ello marcado por la influencia del funcionalismo. En el 39, Ladislav fue a EE.UU. para trabajar en el Pabellón de Checoslovaquia de la Exposición Universal de Nueva York. Durante su estancia, las tropas nazis entraron en Praga. Sutnar, conocido antifascista, junto con su familia y ante la perspectiva que asolaba su ciudad, decidieron permanecer en América en una estancia que se convirtió en permanente. Los Sutnar nunca regresaron a su país natal.

Durante sus primeros años en En Estados Unidos, el diseñador vanguardista checo no tardó en encontrar trabajo y pronto se convirtió en director de arte del catálogo de servicios de FW de Dodge, empresa para la que trabajó hasta 1960. A partir de su marcha de Dodge, Sutnar trabajó como pionero en el diseño de información, aunque siguió haciendo encargos de dirección de arte para clientes como el Teatro de las Artes de NY (para quien hizo una revista). En los 60 publicó también su libro Visual Design in Action, una biblia del diseño del Midcentury en el que se fijaron las bases de un diseño cuyos pilares eran la simplicidad y la claridad.


Sutnar, Ladislav. Visual Design in Action: Principles, Purposes.
 New York: Hastings House, Publishers, 1961

Sutnar, Ladislav. Visual Design in Action: Principles, Purposes.
 New York: Hastings House, Publishers, 1961

Sutnar, Ladislav. Visual Design in Action: Principles, Purposes.
 New York: Hastings House, Publishers, 1961

Sutnar, Ladislav. Visual Design in Action: Principles, Purposes.
 New York: Hastings House, Publishers, 1961

En 2012 el MOMA celebró la expo Century of the Child: Growing by Design, 1900–2000 en la que dio a conocer los famosos bloques de Sutnar, relanzando el trabajo del diseñador y generando numerosos fans de sus juguetes (¿conocen su famosa serie de animales de madera con ruedas de la década de los 30? no se pierdan el elefante y el león, mis favoritos).

Sutnar no vivió para disfrutar del reconocimiento y la admiración por su trabajo desde su tierra de origen, sus trabajos americanos fueron mostrados años despues de su muerte al público checo en una exposición retrospectiva (2003), todo a causa del régimen comunista, muy interesado en borrar su nombre de la historia cultural del país- para ellos era una suerte de desertor que colaboró con los exiliados checos, una persona non grata en la Checoslovaquia comunista-.

Pilsen (Plzen) celebró hace menos de un año un festival Sutnar para el que dispusieron los famosos bloques del diseñador a tamaño gigante por todo el centro de la ciudad a modo de homenaje de la creación Built the town. El resultado era espectacular, pero comerciantes y sobre todo conductores protestaron por los problemas de tráfivo que generaban y por ello decidieron retirarlo... el ser humano es el único que tropieza dos veces contra el mismo bloque ¿no?. En fin, una lástima, porque además de ver el trabajo de su compatriota y disfrutar de la belleza de estos diseños, la instalación permitía a los viandantes sentarse y disfrutar de una ciudad distinta, una ciudad de la que como poco, el pueblo debería sentirse orgulloso.

¿No estarían ustedes más contentos con una ciudad de Sutnar que con una de las cosotosas y problemáticas ciudades-Calatrava? Miren y recapaciten.

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