La Pequeña ciudad de P.

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martes, 31 de enero de 2017

Carmen Herrera: la línea de la vida

Recientemente leía un librito de conversaciones entre Milton Glaser y el editor de Penguin, Peter Mayer, en el que el diseñador/ciudadano del Bronx desmitifica ideas estereotipadas como el “menos no es necesariamente más”.

Por contra, con un estimulante discurso y una elocuencia aplastante para los 101 años que lleva sobre sus hombros, la pionera de la abstracción geométrica Carmen Herrera afirmaba en el documental de The Hundred Years Show:


"Buscaba mi vocabulario pictórico y era muy tímida. Me fui dando cuenta de que cuanto menos ponía en un cuadro más me gustaba”.

Y ustedes se preguntarán: ¿en qué quedamos? ¿más es más o más es menos?. Los sajones lo resolverían con un One man's meat is another man's poison o lo que es lo mismo y sin extranjerismos, lo que resulta placentero para unos puede desagradar a otros. El caso es que a ninguno de ambos les falta razón, ni a Glaser con su reinterpretación del mantra "menos es más" por un "suficiente es más", ni a Carmen Herrera, que aún a riesgo de ser tachada de abusar del cliché, afirma: "Tengo algo que creo que está terminado y luego quito algo, porque para mí queda mejor".

En esta casa hemos hablado de Milton Glaser en diversas ocasiones: el estudio Push Pin, los Alfazetas o I love New York son solo algunos de los ítem referidos al diseñador, pero ¿Qué hay de Carmen Herrera? ¿Quién es Carmen Herrera? ¿Qué hace Carmen Herrera? Probablemente hayan oído hablar de ella en los últimos años, pero esta cubana centenaria lleva en el mundo del arte y en la lucha por dar visibilidad a su obra más de 8 décadas, una larga espera que finalmente ha sido recompensada con una gran retrospectiva Lines of Sight, en el Whitney Museum of American Art.

Ella es Carmen Herrera...





Carmen Herrera es una heroína, un bastión de la paciencia, el tesón, el saber estar y por supuesto una "operaria del arte" que ha vivido su vida sin mayor pretensión que seguir haciendo lo que le gustaba, al margen de la crítica, al margen de un establishment que le impidió destellar desde mediados de siglo junto a figuras como Ellsworth Kelly o Frank Stella, no por falta de talento, sino por el mero hecho de ser mujer.

Carmen Herrera, Untitled, 1952. Acrylic on canvas with painted frame,Cuatro paneles de 63.5 × 152.4 cm. MoMa (Nueva York)- legado por Agnes Gund y Tony Bechara

Confiesa que su secreto para superar el siglo ha sido un cóctel de suerte, destino y de no pensar mucho en la cuestión. Pinta, ha pintado y pintará hasta el día de su muerte, cada día- ahora con la colaboración de su inseparable ayudante-. Sus herramientas: escuadra, regla, cinta adhesiva, rotuladores Copic y miles de latas de acrílicos. Para completar la fórmula mágica de la artista hard edge, añadan un whisky o una copita de champán a media mañana- estarán de acuerdo con que ya tienen experiencia vital como para poder permitirse incluso dos.

Carmen nació en Cuba en 1915. Empezó a pintar de niña y su estilo, ya por entonces no se acomodaba a los cánones de la época. Su madre, una aguerrida periodista y feminista, la instaba a poner personas y rostros en sus dibujos, algo que Carmen no veía necesario, o simplemente le desagradaba. Le bastaba con sus líneas gruesas, sus ángulos, sus combinaciones de color... Hace solo diez años que vendió su primera pieza, pero en la actualidad, sus cuadros forman parte de las colecciones del MoMA, Whitney, Walker Art Center, Smithsonian Museum o la Tate Modern.


Si quieren conocer un poco más a esta enorme mujer, no dejen de ver el documental The Hundred Years Show, que más que un repertorio biográfico de la artista es un manifiesto de la singularidad y honestidad, una loa al tesón, a la búsqueda y al reconocimiento de la simplicidad y la disconformidad. Disfrútenla, es un privilegio escucharla y no olviden:

"You cannot talk about art, you have to art about art." 

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